Una de las cosas que más sufrimiento genera es quedarse en el pasado cuando algo nos marca, cuando algo duele.
Por suerte o por desgracia no podemos modificar el pasado; sólo podemos decidir cómo vamos a enfocar el tiempo que tenemos y prefiero hacerlo con las siguientes preguntas:
- Teniendo en cuenta la nueva realidad, ¿cómo me gustaría que fuera mi vida?
- ¿Qué no estoy dispuesto a que tenga mi nueva vida?
- ¿Hay alguna cosa de las que deseo que implica tener en mi vida algo que no estoy dispuesto a aceptar? Si es así, poner en una balanza y eliminar o matizar una de las dos.
Una vez teniendo claro cómo a dónde queremos llegar es el momento de preguntarnos:
- De lo que estoy haciendo, ¿qué dificulta conseguir mi objetivo?
- ¿Qué hábitos tengo que adquirir para llegar allí?
Para mí la mejor forma de llegar a la meta es adquirir hábitos que nos lleven a nuestro destino sin ser tan estrictos que estemos deseando abandonarlos al encontrarnos la primera dificultad.
Y tú, ¿construyes mirando hacia delante o hacia atrás?