Luis Rovirosa

Programación, empresa y desarrollo interior

PLD

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Hace poco terminé el PLD un curso/master de gestión empresarial para directivos impartido por Loyola Leadership School y ESADE Business School.

La verdad es que ha sido una experiencia muy enriquecedora tanto a nivel formativo como personal. Me ha permitido darme cuenta ideas que tenía totalmente equivocadas y automatismos que no me permitían obtener lo mejor de mí y los de mi alrededor. Los compañeros ha sido la gran sorpresa pues no me esperaba para nada tan buen ambiente.

Algunas de las ideas que más me han hecho pensar han sido:

  • Definir el negocio en base a qué quiero satisfacer, a quién y cómo. De esta forma podemos cambiar alguna de las patas manteniendo la misión.
  • Lo importante es generar valor para el cliente.
  • ¿Quién es mi cliente?, ¿qué le voy a solucionar?, ¿contra quién me voy a pelear? y ¿qué factores claves de éxito existen?
  • Los consumidores no pagan por el servicio sino por los problemas que resuelven
  • 3 tipos de productos:  estructura (cubren los costes fijos), margen (se gana dinero) e imagen (dan prestigio y visibilidad).
  • Cuidado con pensar que lo más importante en una empresa son las personas, pues si no hay resultados no hay empresa (y tampoco personas).
  • Si haces contraoferta económica, que no se convierta en subasta: que se lo tenga que ganar y que pueda ser aplicable al resto del equipo.
  • Ecuación de valor: [Beneficios funcionales (Producto) + Beneficios emocionales(Marca)] / [Precio (Precio - promoción) + Esfuerzo] = Competitividad
  • Lo importante es lo que gano yo con cada cliente. Estoy dispuesto a perder en este producto para ganar más con el cliente.
  • Componentes del posicionamiento: atributos (características del producto), beneficios (aquello que el cliente disfruta) y valores (con los que crees que tu público se identifica).
  • Dirige con la mente, lidera con el corazón.
  • El concepto de Liderazgo situacional en el que los M1 son los que ni tienen aptitudes ni actitudes, los M2 los que tienen o actitudes o aptitudes, los M3 los que tienen aptitudes pero su rendimiento varía mucho en función de su estado de ánimo y los M4 los máquinas: actitud y aptitud.

Tengo muchos prejuicios sobre las personas desde el primer momento que las veo. Cada una genera en mí un sentimiento diferente confianza, rechazo, respeto, desprecio, admiración, desconfianza, seguridad, miedo…

Cuando tengo ocasión de conocer a alguna de los que me generan ese sentimiento negativo me doy cuenta que son como yo: una persona. Con sus miedos, sus virtudes, sus fracasos, sus victorias…: su historia.

Puedo darme muchas explicaciones de por qué tengo prejuicios pero prefiero quedarme con la idea que son por desconocimiento de la realidad y búsqueda de seguridad.

¿Cuánto me he perdido por mis prejuicios?

¿Y tú?


Esta semana he tenido que valorar el trabajo de más de un año y la verdad es que es una tarea difícil. Por un lado uno corre el riesgo de ser engreído y por el otro de infravalorarse.

La forma más común de asignar valor es mirar lo que cuesta algo similar. Con eso tenemos un punto de inicio sobre el que poder trabajar. Después hay que tener en cuenta lo que supone (o ha supuesto) ese tiempo, esfuerzo, ilusión e inversión necesaria para llegar allí.

Otra cosa que miro es ¿por cuánto me sentiría infravalorado y timado? A partir de ahí creo que se puede hacer una valoración del trabajo realizado.

 

Por otro lado, con frecuencia tengo la sensación que no se valora suficiente el trabajo informático, pues para un no informático es muy difícil diferenciar un producto que funciona pero se aguanta con pinzas de uno que funciona y va a seguir funcionando con el paso del tiempo sin tener que invertir más tiempo.

¿Cómo te valoras a ti mismo?

Una de las cosas que más sufrimiento genera es quedarse en el pasado cuando algo nos marca, cuando algo duele.

Por suerte o por desgracia no podemos modificar el pasado; sólo podemos decidir cómo vamos a enfocar el tiempo que tenemos y prefiero hacerlo con las siguientes preguntas:

  • Teniendo en cuenta la nueva realidad, ¿cómo me gustaría que fuera mi vida?
  • ¿Qué no estoy dispuesto a que tenga mi nueva vida?
  • ¿Hay alguna cosa de las que deseo que implica tener en mi vida algo que no estoy dispuesto a aceptar? Si es así, poner en una balanza y eliminar o matizar una de las dos.
Una vez teniendo claro cómo a dónde queremos llegar es el momento de preguntarnos:
  • De lo que estoy haciendo, ¿qué dificulta conseguir mi objetivo?
  • ¿Qué hábitos tengo que adquirir para llegar allí?
Para mí la mejor forma de llegar a la meta es adquirir hábitos que nos lleven a nuestro destino sin ser tan estrictos que estemos deseando abandonarlos al encontrarnos la primera dificultad.
Y tú, ¿construyes mirando hacia delante o hacia atrás?

No me gustan. Nunca me han gustado. Podrían gustarme si…

El coste del servicio lo asumiera al que le aporta un beneficio.

  • Si yo como interesado en alquilar/vender mi casa deseo que alguien me ayude a hacer publicidad, enseñar el piso, encargarse de la gestión la obligación de pagar ese servicio recae sobre mí.
  • Si yo como interesado en alquilar/comprar una casa deseo que alguien haga una selección de pisos en función de mis características, me las enseñe y se encargue de todo el papeleo entiendo que debo ser yo quién pague.

Mi máxima es: si alguien aporta valor está en su derecho de cobrar, pero debe cobrarlo al que más valor le aporta o una parte proporcional a cada uno.

Lo que no me parece correcto es que sea el que que más trabajo se ahorre encima no pague nada y asuma los costes el que ya de por sí va a pagar. Sobre todo no me parece justo porque a mí no me aporta ningún valor que me lo enseñe una inmobiliaria o el dueño del piso.

Mi experiencia con las inmobiliarias ha sido:

  • En 2004, por 1 mañana de trabajo para enseñarme 2 pisos que sabía que no me iban a gustar y uno que sí (que todavía no había sido puesto en alquiler), cobrar una mensualidad y desaparecer.
  • En 2010, ante la dificultad de buscar piso en una ciudad separada por 5 horas de la ciudad donde trabajas contactar con una inmobiliaria para que busque pisos y nos envíe fotos por email con el maravilloso resultado de ninguna llamada ni correo recibido.
  • En 2010, ante el pasotismo de la inmobiliaria buscamos otra, que tenía pisos interesantes y le decimos que nos busque unos cuantos, fije un día y vamos a verlo. ¿Resultado? Desinterés total. La solución fue decir: este día estoy allí, si me buscas unos cuantos pisos los veo. Me enseña 3, me quedo uno, le pago su mes y desaparece.

He cambiado de casa cada año y sólo en 2 ocasiones he acudido a una inmobiliaria porque me he sentido timado. Me parece un robo pagar una mensualidad por 1 día de trabajo. Puedo comprender que ellos verán que tienen que enseñar muchos pisos para alquilar alguno pero si los pisos tardan en alquilarse/venderse es porque son caros no porque no haya demanda y son ellos los que deben aconsejar reducir los precios o cobrar más al dueño por alquilarlo.

Mi propuesta es:

  • Que los dueños asuman la mayor parte del gasto, pues son ellos los que se ahorran la mayor parte del trabajo. El coste tendría que ser proporcional a la calidad/precio del piso, que va a incidir en el número de veces que uno enseña el piso antes de que alguien esté dispuesto a pagar lo que piden.
  • Que los inquilinos paguen una cantidad (independiente del precio del piso) por el servicio que van a recibir. Un ejemplo de servicio puede la selección de pisos y 4 horas visitándolos.

Si el gasto fuera compartido menos gente se sentiría timada y tendrían más posibilidades de perdurar en el tiempo.

Como quizás sepas ya, no tengo ninguna simpatía por la empresa de la manzana prohibida. Recuerdo cuando hace bastantes años sentía odio hacia Microsoft por sus políticas monopolísticas y su afán por retenerte en su ecosistema.

Desde hace años la política que tiene Apple es 10 veces peor para el usuario:

  • Fija los precios en todo lo que vende (y en Europa siempre es más caro que en EEUU).
  • Saca productos deficientes a propósito para luego venderte otro como la gran maravilla. (En el iPhone se dejó por el camino la radio y el 3G)
  • Te dice qué puedes y qué no puedes hacer con sus productos. (¿Quieres cambiarle la batería?).
  • Te dice cómo debes hacer las cosas. (¿Por qué no se puede simplemente copiar la música y hay que usar  iTunes?, ¿quieres conectar tu portátil a una pantalla: compra su adaptador?, ¿la tecla suprimir la ves útil?, ellos no)
  • Te dice qué cosas son las que te interesan. (¿Quién quería la multitarea hasta que sacaron el iOS4?, ellos deciden los programas que puedes usar al tener que aprobar los programas).
  • En muchos de sus productos te quita la privacidad pues tienes que registrar el producto para poder usarlo. ¿No es suficiente con pagar, que también necesitan saber quién soy?

Eso para el usuario, que se convierte en esclavo-fiel seguidor de la secta y ya no desea probar otra cosa que no sea la manzana prohibida.

Para el desarrollador es todavía peor:

  • Las aplicaciones deben ser aprobadas por Apple, cada vez que la actualizas. Por lo que puedes estar trabajando y ni si quiera poder publicarlas.
  • Se queda el 30% de tus ingresos al no haber otra forma de vender que la AppStore.
  • Se debe desarrollar ordenadores Apple, no vale otra marca.

Como empresa es todavía peor:

El otro día pedí presupuesto para 250 iPads y me dijeron que el descuento que me hacían era del 2% al ser el modelo antiguo. No podía creer que me hubiera dicho sólo un 2%, pero dije, bueno, eso es porque ya lo han rebajado y pregunté el descuento del iPad2 y me dijeron 2.5%. Lo peor de todo es que después pregunté a otro distribuidor y me dijo directamente que no me podía aplicar ningún descuento. Lo más fuerte es que me dice uno de los comerciales: en Apple no queremos que sacrifiques tus márgenes, por eso no hacemos descuentos.

Total que tuve que pasar el presupuesto reventando mis márgenes para poderle ofrecer un descuento que no fuese insultante (como hizo Apple).

El colmo ha sido hoy al ver que el iPad 2 será un 36% más caro en España que en EEUU. ¡Y todo lo que me ofrecen es un 2% de descuento por comprar 250!

¡Por favor, que alguien machaque a Apple!

Los pasados días 15 y 16 de febrero asistí a la 2a edición del Salón Mi Empresa y la sensación fue psé. No hubo como el año pasado en la sala central, que fueron las que más me gustaron el año pasado, conferencias que me parecieran interesantes.

Empecé con una mesa redonda titulada ¿Cuáles son las reglas de oro para superar los primeros 3 años de vida? de la que destacaría las siguientes ideas:

  • La más importante de todas es mantener la ilusión.
  • Tener que pagar el IVA antes de cobrar la factura mata muchas empresas=>tener un capital para esto.
  • Mantener las puertas abiertas a cambiar la orientación de la empresa.
  • No olvidar al cliente-mercado: por muy genial que nos parezca una idea, tiene que ser vendible.
  • Es importante planificar a medio plazo.

Después siguió un grupo de ponencias llamado De la idea a la creación me quedo con:

  • ¿Sirvo para ser empresario? => ¿Cómo gestiono el riesgo y la incertidumbre?
  • Un plan de negocio sirve para interiorizar el proyecto (DAFO) y para conseguir un inversor.
  • Una presentación debe demostrar que el equipo directivo está cualificado, que existe una oportunidad en el negocio, una estimación de ingresos y una fuente de financiación.
  • Los créditos más interesantes son los ENISA.

Después siguió un grupo titulado Financiar mi arranque, de donde destaco:

  • Comentan que redtrabaja e icodirecto los sitios para buscar subvenciones y créditos.
  • Existen las SGR, Sociedad de garantía recíproca, que avalan a las empresas ante créditos.
  • Factoring para cobrar las deudas por adelantado y despreocuparte (habrá que ver como de abusivas con las comisiones).

El segundo día empezó con el grupo de ponencias titulado Márketing de guerrilla que estuvo muy interesante.

  • Identidad (lo que es) vs Imagen (lo que creen que es).
  • Hay que tener muy claro: quienes somos, a qué se dedica, cuál es el tipo de cliente y cómo son nuestros empleados.
  • Una empresa es un negocio rentable que trabaja sin ti.
  • Análisis, Objetivos (¿cuánto vas a facturar en 2011?, ¿cómo ves el negocio en 3 años?) y acciones (definir público, creerse el negocio, hacer cosas diferentes).
  • Combinar productos a corto y largo plazo para conseguir caja e invertir en algo grande.
  • Fijar los precios en el medio.
  • Lo importante no es el precio, sino el margen.
  • Pregunta y escucha.
  • Parece grande.
  • Enviar notas de prensa personalizadas para cada autonomía/ciudad aprovechando las noticias de actualidad.

Antes de comer asistí a la mesa redonda de Claves para gestionar el crecimiento de compañías gacela:

  • Tener algo que  no sea prescindible.
  • Tener muy clara la idea de fuerza (lo que realmente marca la diferencia).

Para acabar el salón escuché la mesa redonda de Criterios para seducir a un inversor

  • El proyecto tiene que ser escalable. Es la única forma de ofrecer grandes retornos.
  • El equipo debe tener compromiso, valores y saber gestionar personas.
  • El modelo de negocio es lo que muestra tienes una idea de cómo vas a generar dinero.
  • Los inversores están muy especializados. Cada uno tiene su fase de inversión, cantidades, sectores, tipos de personas…
  • Hablar con más de 30 inversores y volver a hablar con los que ya se ha hablado si han habido cambios en los puntos más débiles.
  • Es importante que te plantees: ¿quieres ser rico o rey?
  • Los más atractivos son los que no necesitan el dinero, pero tenerlo les permite acelerar los procesos.
  • Suelen entrar con participaciones entre el 10 y el 25%.

¿Te ha sorprendido algún punto?
¿Algo con lo que no estés de acuerdo?

Creo que con frecuencia en España se tiene la imagen que:

  • El empleado es una persona explotada, a la que le están robando la vida y a cambio le están dando un poco de dinero.
  • Empresario es un tirano, el que hace contigo lo que quiere porque tiene dinero, el enemigo a destruir.

No sé cómo será en las empresas de más de 1.000 o 10.000 trabajadores pero sinceramente creo que no se valora suficiente el riesgo que toman las personas que se lanzan a empezar un negocio, muchas veces hipotecando sus bienes y siempre invirtiendo una cantidad de tiempo y energías que muchas veces no son recompensadas.

Los dueños nos dan envidia cuando las cosas van bien porque les vemos disfrutar y no nos dan pena cuando van mal, aunque no sea a consecuencia de acciones suyas. Parece que a ellos se les puede pegar porque ganan dinero, como si el hecho de tener o no tener dinero les hiciera menos personas.

Creo que hay gente que se siente más que otros y cualquier excusa les es buena para alimentar ese sentimiento de superioridad. Para algunos la excusa es el dinero, para otros ser de un lugar, para otros tener unas ideas, para otros la cultura, para otros el sacrificio para conseguir las cosas, para otros…

¿Por qué no valoramos que los empresarios están generando los puestos de trabajo

en vez de generar una batalla contra ellos?

Nota: Si alguno es un hijo de puta, se le machaca, pero no a todos.

Me entristece el blanco o negro de las cosas. No sé si porque me vuelvo más relativista. Últimamente veo que buscamos excusas para sentirnos diferentes, especiales, mejores. No suelo disfrutar con los piques entre personas que defienden diferentes formas de vida, de pensar, sentimientos por lugares, deportes, religiones, etc. Me entristece ver como nos enzarzamos en peleas por, desde mi punto de vista, nimiedades. Como se le da tanta importancia a un comentario, un gesto, una decisión y se gastan horas y horas de debates en ello.

Muchas veces siento que queremos las cosas demasiado perfectas. Una vez me dijeron aquello de “Lo mejor es enemigo de lo bueno”. No se me ha olvidado. Creo que querer que las cosas sean perfectas hace que no las disfrutemos tanto. Creo que podría decir que nada es perfecto. Lo máximo puede ser verlo como tal, pero seguro que hay otras muchas persona para los que no sea más que basura.

¿Por qué nuestra forma de ver las cosas es la mejor?

Hace un par de semanas empecé a ver “In treatment”, traducida como En terapia, picado por la curiosidad de cómo habrían hecho una serie sobre los problemas de las personas vistos desde una consulta de un psicoanalista.

El formato es muy agradecido porque cada capítulo representa una sesión que dura 25 minutos.

La verdad es que me ha absorbido totalmente el fondo de las historias y su intensidad.

Me gusta porque los pacientes acuden buscando ayuda pero todos tienen una personalidad muy fuerte obligando a Paul, el terapeuta, dar lo mejor de sí y a replantearse si su forma de enfocar las cosas es la mejor. Me atraen los cambios de ritmo, las suposiciones, las mentiras, las respuestas, las evitaciones, los sentimientos que provocan las palabras… Y lo que pone la guinda es que muestran el lado débil del terapeuta al ir el mismo a la consulta de una antigua amiga.

Basada en una serie israelí BeTipul de 2005, de la que todavía no he visto ningún capítulo, pero que tiene pinta de ser una muy buena fuente de inspiración.

Una serie estupenda para aquellas personas que disfrutan analizando el comportamiento humano y que creen que es posible ayudar a los otros a través de la palabra.

Le doy un 5 sobre 5.

Más información en wikipedia e imdb.

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